sábado, 30 de abril de 2016

Reuniòn súbita de poetas leyendo al amor 14 de febrero 2016




Isolda Dosamantes, México 1969.
Selección del libro Un grito en el Arca, Tesis de maestría en Casa Lamm, Ediciones Matonzo 2010.


Tanatos


En el hotel hurtaste:
jabón, champú, enjuague y cenicero
no olvidaste llevar la botella de tequila
ni el cepillo de dientes.
Aún sobre el último halo de la noche
con el vestido roto y las pestañas en el suelo
entre el placer del grito contenido y la burbuja
me quedé pensando sin hablar
en este vientre que aún percibe tu calor.






Espiral, rumor marino


I
Entre la tesitura del tenor
se enreda el río de las palpitaciones.
De los hilos que bajan de la noche
en el arco del sol,
se forma el pentagrama y sus colores
son las notas que escucho,
en el caracol nocturno de mi vientre.


II
Su voz escala el arcoiris,
pentagrama del viento,
en la espiral que nace de mis piernas.


III
El beso camina
sigue al eco de su canto,
sibarita en la ciudad del vértigo
a la velocidad del automóvil,
su saliva, nos nombra caracoles.


 En el manzano: una espiral


El caracol es vértice
donde se une la mirada al abismo
en los ojos del otro que en la espera
sucumbe ante la mano y el silencio.
A partir del inicio de su canto
la piel es una sola entre la bruma
que deja el vaho sobre los vidrios
y la noche
se
cae
de
golpe
sucumbe al encuentro de otro día.





Aquí debería...


Puedo volar en tu mirada y con tus manos,
llegar al silencio de los besos,
ser gaviota entre tus brazos,
revolotear noche tras día y descubrirme;
puedo cantar por ti en estas coplas
y, sin embargo,
no voy pronunciarte porque llevas
marcado en el corazón otro destino.





La transgresión


A veces, como ahora, me acurruco
entre sombras que deja tu recuerdo
enlazado a mi piel con la ponzoña
del saber lo amargo del azúcar,
entonces tomo un trozo de ceniza
e invoco a la luciérnaga nocturna,
que ha cegado la voz de mi cabeza.
Tus brazos confusos me tomaron
y nació, entre las lámparas de neón,
un halo de vehemencia entre mis muslos
-reflejo de tu mirada hacia mis labios-,
un automóvil a doscientos Kilómetros por hora,
un ir con vuelo directo a Casiopea,
un vértigo de hotel y de amasiato.
Es necesario que llegue la luciérnaga
y nos robe discreta tanta luz
o mejor, que la haga eterna.







Un grito en el arca


La tarde bebe un eco de tu ausencia
toma de mí la voz
abraza en cada gota que se escucha
esa mirada cómplice
en medio de los rones, veo tus labios
es domingo y no llegas
el viento abraza mi rostro del hastío
las horas son tormenta
flagelo que perturba hacia el reloj
a la mirada ausente
en la presencia inmóvil de tus manos.







Esporas de cristal

El tiempo es una espora detenida
en el incendio de las pieles en auxilio
mientras navega por las aguas de mi entraña
la sensación del remolino del otoño
y cruzo los dedos como al polvo
para que pare el vértigo y reinicie
al instante siguiente entre tus labios
entonces ya no puedo detenerlo
y crece tolvanera entre la sangre
vorágine de peces asustados es mi vientre
mientras se empañan las ventanas de tu auto.








Hélices marinas


Soy el mar de tu reposo
el mar que te sorprende con sus olas
el mar que te lleva en la espuma
del vértigo al abismo
soy esa marea que te embriaga en las noches
la que se entrega sin más a tus abrazos
te llevo entre mis aguas de la noche
hago de tus besos el ritual
donde la espiral espera entre la arena
la llegada del canto que despierte
la piel del caracol que se calcina.







Nuestros viajes


Bebimos en la fiesta, el bar y la cantina
entre los muros de tu casa
en los rincones del patio
en el silencio del otro
bebimos nuestros cuerpos y las noches
al alba sonreíamos,
su aurora nos devolvía a la ciudad

Entre el ruido de la gente nos bebimos.



Dionisio y yo


Soy espuma que surge del silencio
serpiente sobre tu aroma.
Cuando los pájaros trinan
aún tu cuerpo
acaricia la parte más profunda de mi pubis;
soy saliva que ondula tu voz
bebo el mar que surge de tu frente.
Reímos entre sábanas viejas
mientras tu voz pronuncia las letras de mi nombre.





Isolda Dosamantes, (Tlaxcala, México 1969). Poeta y Académica. Es maestra en Creación y Apreciación Literaria (Casa LAMM), Especialista en Literatura Mexicana (UAM) y tiene el diplomado en Creación Literaria de (SOGEM). Ha publicado Apuntes de viaje. México, Praxis, 2012, Un grito en el Arca, 2010, Paisaje sobre la seda. México, Verso destierro, 2008, Gótico Florido. México, Mub editoraz , 2001. Altura Lustral. Sinaloa, UAS., Fundación Navachiste, Col. El Jején africano; 2000. Utopías de Olvido Tlaxcala, México. ITC, CONACULTA. Colección Brizna, Serie Mayor 1997 y el libro Bacalar Sueño de Agua junto con la narradora Victoria Santillana. Q. Roo., México; 1995. Ha sido becaria de la Fundación Alberti, del FONCA en su programa de Coinversiones y como joven creadora del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Tlaxcala (1997 y 2000) y en el 2012 recibió la beca de Creadores con Trayectoria. Algunos de sus poemas han sido traducidos al chino y al inglés. Fue profesora invitada de la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing y Relaciones Exteriores de México (China, 2004-2007). Así como profesora de tiempo completo de la Universidad Autónoma de México en sus sedes de Taxco y Canadá (2007-2010). Actualmente es Jefe de Materia de Español en el Colegio de Bachilleres de Tlaxcala y directora de la Galerìa Casa de la Nube.





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